PBRO. LAURO LÓPEZ BELTRÁN
Más de 300 personas abordamos el hermoso yate "Ave de Tahití", propiedad del señor Don José Antonio Coutollene. El Yate era dirigido por el Capitán PAsqualle Ciavolino D'alessandro. Aquí a las 12:00 ofició la Santa Misa el Padre Jorge Parra Martínez y un servidor le asistió junto al pequeño altar. El augusto sacrificio fue celebrado en medio del más absoluto silencio. No se oía ni el bordoneo de una mosca. Tal vez muchos de los que iban a bordo era la primera vez que oían Misa en alta mar. De cuando en vez se movía un poquitín el gran yate o soplaba suave y ligero viento. Por este motivo se necesitaba un sacerdote junto al Oficiante para cuidar que no se cayeran o se volaran las hostias.
El yate atravesó parte de la Bahía y ancló no lejos de la Roqueta, frente a las rocas de "La Hierba Buena". Por lo mismo, las personas que iban a bordo no alcanzaban a ver con claridad la Virgen, lo cual les irritaba. Entre los pasajeros se hallaba el Lic. D. Ezequiel Padilla, quien observando la magnificencia del espectáculo que se ofrecía por todas partes a sus ojos y a las multitudes aglomeradas en las embarcaciones y apiñadas en las rocas circunvecinas, en las playas, en los balcones y terrazas de los hoteles, todo emocionado, me dijo: "Sólo el sentimiento religioso y el fervor guadalupano han hecho el milagro de reunir aquí tanta gente venida desde todos los pueblos para ser testigos de este brillante homenaje a la Virgen de Guadalupe".
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miércoles, 18 de junio de 2008
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