¡EN ACAPULCO, TODOS SOMOS JUAN DIEGO! ¡PORQUE SANTA MARIA DE GUADALUPE, ES REINA DE LOS MARES!
¡A ACAPULCO LA VIRGEN LE DIJO, ESTE MAR ELIJO PARA SER MI ALTAR!

lunes, 3 de diciembre de 2018

HACIA EL 60 ANIVERSARIO DE LA REINA DE LOS MARES DE ACAPULCO


HACIA EL 60 ANIVERSARIO
DE LA REINA DE LOS MARES DE ACAPULCO.
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

         El próximo miércoles 12 de diciembre de 2018, con una festiva Santa Misa a las 12 hrs. en el muelle entre Caleta y Caletilla, celebraremos el 60 aniversario de la proclamación de Santa María de Guadalupe como REINA DE LOS MARES. Con esto Acapulco entra en la historia de la mariología y en concreto del guadalupanismo mexicano, aplicando un singular título que nunca antes había sido otorgado a la Virgen.
Correspondió al ilustre cronista Lauro López Beltrán, registrar aquella epopeya, acompañando en primera línea todo el recorrido, declarádolo como: “Apoteosis Culminante”: Aquél 12 de diciembre de 1958, fue el entonces Párroco de Acapulco, el Padre Jorge Parra, quien declaró a la Virgen como Reina de los Mares, después de celebrar Misa en alta mar, a bordo del Yate Ave de Tahití.
 En breve alocución arengó a las multitudes y vitoreó a Nuestra Guadalupana -eran las 13:30 horas- que por voluntad de todos los hombres y mujeres del mar, navegantes, deportistas y pescadores, desde ese momento la reconocerían como su especial Protectora Enseguida empezaron a descender lentamente la nueva imagen que polarizaba todas las miradas y arrancaba lágrimas de tierna emoción, suspiros y plegarias silenciosas en todos los corazones. 
Abajo, dentro del agua, esperaba equipo de ocho "Hombres Ranas", entre quienes se contaba: el tantas veces citado banquero señor Don Aníbal de Iturbide, el arquitecto Héctor Mestre, el ingeniero Enrique Conti, el teniente de navío Mario Cano y los hermanos Alfonso y Reginaldo Arnold, para entronizar la broncínea estatua de la Virgen Guadalupana en su primer altar submarino de este Continente. Fueron auxiliados en la difícil maniobra por destacados miembros de la Base Naval de Icacos. Como patriótico colofón a esta sin par y devota ceremonia que ha tenido resonancia universal, se escucharon las notas marciales de nuestro precioso e inspirado Himno Nacional. 
En Acapulco, donde por primera vez en los anales de la Historia Guadalupana se proclamó a la Virgen de Juan Diego soberana de los Mares.
         Cabe recordar que este glorioso acontecimiento estuvo enmarcado por la erección canónica de la Diócesis de Acapulco, que tuvo tres momentos importantes: Primero, la proclamación de la Bula “Quo aptiori” del Papa Pio XII, creando la nueva diócesis de Acapulco, el 18 de marzo de 1958. Segundo, la preconización del primer obispo de Acapulco en la persona del señor cura de San Andrés en Tlaquepaque, Jalisco, el Siervo de Dios José Pilar Quezada Valdés, con la Bula “Dilecto filio” del Papa Juan XXIII, el 18 de diciembre de 1958. Y un Tercer momento, la ejecución de la Bula que creaba la Diócesis y la toma de posesión canónica del Primer Obispo el 24 de enero de 1959, y la Ordenación Episcopal del Siervo de Dios José Pilar, al día siguiente, 25 de enero de 1959, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, erigida por la misma bula como nueva Catedral.
De forma que esta singular devoción guadalupana a la Reina de los Mares, marca el origen de la diócesis de Acapulco, PRIMERO LLEGÓ LA MADRE MARIA, después la Madre Iglesia de Acapulco.
         Esta imagen original, deteriorada por el tiempo, fue renovada en el año 2002, en el marco de un Año Jubilar por el 375 aniversario del Martirio del Beato Mártir acapulqueño Fray Bartolomé Días-Laurel, y con motivo de la última visita del bien recordado Papa Juan Pablo II a México.

         Se reparó la antigua imagen, y se fabricó una nueva, muy similar a la anterior, pero reforzada, encargada al Maestro Alberto Chessal. Un comando de valientes buzos cien por ciento Guerrerenses, dirigidos por Alberto “Delfin” Fares, Mario Treviño, y la escuela de buceo Mantarraya, ejecutaron la maniobra de colocación en el islote de la Yerbabuena, ante decenas de embarcaciones, con miles de espectadores, realizaron excelentemente la maniobra, vertiendo a nuestra Reina de los Mares, en su fantástico imperio submarino. Testigo privilegiado de este acto fue el Nuncio Apostólico en México, Monseñor Giuseppe Bertello y el Arzobispo de Acapulco Felipe Aguirre Franco. 
      La hazaña realizada el 18 de Agosto del 2002, después de una solemne concelebración eucarística en el Centro Internacional Acapulco. La nueva imagen de nuestra Reina de los Mares, en la última visita del Papa Juan Pablo II a la Ciudad de México, alcanzó su bendición en dos ocasiones, en la Canonización de Juan Diego (31 de julio de 2002), y en la Beatificación de los Mártires de Cajonos, Oaxaca (1 de agosto de 2002).

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